| 2.1. Pretensión
y alcance del Plan
Este Plan Vasco del Voluntariado se elabora,
en principio, pensando en un horizonte de tres años
a partir de su aprobación. Se trata de un plazo
que se establece con independencia de los ciclos políticos
de unas u otras instituciones. Se considera que tres
años es un plazo adecuado para un primer Plan
que, como tal, tiene un carácter experimental
y pionero. Es posible que en ulteriores planes se pueda
considerar un plazo más amplio. En todo caso,
dentro del plazo marcado de tres años se propone
a las diversas instancias o agentes implicados la realización
de proyectos o propuestas de actuación anuales
que faciliten el avance progresivo hacia el logro de
los objetivos del Plan.
Su vocación es la de impulsar
y alinear las estrategias y actuaciones del conjunto
de agentes o instancias presentes en el escenario del
voluntariado en la Comunidad Autónoma del País
Vasco. Ello no es óbice para que el Gobierno
Vasco, que es quien aprueba el Plan, respete y potencie
la autonomía de cada uno de esas instancias o
agentes públicos y privados a la hora de adoptar
y aplicar las orientaciones que aquí se proponen.
El Plan pretende activar el mayor grado
de concertación y las sinergias más interesantes
entre los planes y las acciones de los diferentes departamentos
del Gobierno Vasco, de las Diputaciones Forales, de
los Ayuntamientos, de las organizaciones que cuentan
con voluntariado y de otros agentes o instancias sociales.
El proceso de elaboración del Plan, en el que
todas estas instancias han tomado parte y se han comprometido,
es una importante base para ello.
Se entiende que el Plan Vasco del Voluntariado
es un plan estratégico y abierto. Estratégico
en el sentido de que propone metas de alcance y líneas
de actuación con vocación de impacto en
el futuro del voluntariado. No se trata de hacer de
este Plan un documento en el que se agrupan o compendian
los diversos planes y actuaciones que en nuestra Comunidad
tienen alguna relación con el voluntariado, sino
de iniciar la construcción de una propuesta estratégica
que, partiendo del reconocimiento y el respeto hacia
lo hecho hasta el momento, intente, lenta y progresivamente,
aunar voluntades operativas en un ambicioso proceso
de cambio o de mejora en la realidad del voluntariado
vasco. Un plan es estratégico cuando acierta
en aquello que siendo factible tiene un mayor impacto.
El Plan Vasco del Voluntariado se concibe
como un instrumento abierto y dinámico, de modo
que, en su ejecución puede ser objeto de evaluaciones
intermedias y ajustes que respondan a diversas contingencias
o factores externos, siempre y cuando no lo desvirtúen.
Por ello, se habrá de mantener la atención
a las decisiones o situaciones políticas, económicas
o de otra índole que afecten al escenario en
el que se desenvuelve el voluntariado vasco.
2.2. Conceptos de referencia
A los efectos de este Plan nos interesa
plantear algunos conceptos fundamentales sin cuya clarificación
previa resultaría difícil construirlo
o comprenderlo. El primero de ellos es el concepto de
voluntariado y tomamos su acepción de la Ley
del Voluntariado de la Comunidad Autónoma del
País Vasco. Según su artículo 2,
"se entiende por voluntariado el conjunto de actividades
de interés general desarrolladas por personas
físicas, siempre que se realicen en las siguientes
condiciones:
a) De manera desinteresada y con carácter
solidario.
b) Voluntaria y libremente, sin traer causa de una relación
laboral, funcionarial o mercantil, o de una obligación
personal o deber jurídico.
c) A través de organizaciones sin ánimo
de lucro, y con arreglo a programas o proyectos concretos.
d) Sin retribución económica.
e) Sin sustituir, en ningún caso, servicios profesionales
remunerados".
Es evidente la importancia de definir
y delimitar el concepto de voluntariado y de asociarlo
a conceptos como, por ejemplo, los de compromiso, estabilidad,
autonomía y dedicación. En todo caso,
la voluntad de este Plan es la de estimular e incluir
y se entiende que existen diversos usos legítimos
de un concepto como el de voluntariado, siendo muchas
personas las que se identifican como voluntarias y voluntarios
en diversos sentidos.
Avanzando en la definición, el
artículo 3 de la Ley añade que "se
consideran actividades de interés general las
que comporten un compromiso en favor de la sociedad
o de la persona, que se desenvuelvan en el ámbito
social, comunitario, cívico, cultural, de cooperación
al desarrollo, de protección al medio ambiente
o cualquier otro de naturaleza análoga".
Entendemos que el anterior párrafo,
al mencionar, tras algunos ámbitos a los que
se refiere expresamente, la posibilidad de "cualquier
otro de naturaleza análoga" deja la puerta
abierta al voluntariado en distintos ámbitos
que pueden entenderse como incluidos en los mencionados
o como distintos. Así, cabría mencionar
los de la educación, la salud, el ocio, la protección
civil, el deporte o la religión, por mencionar
algunos. Por otra parte, hay que señalar que
estas clasificaciones, en muchas ocasiones, tienen más
que ver con la mirada que, desde fuera del voluntariado,
se hace sobre el fenómeno, que con la vivencia
de las propias voluntarias y voluntarios.
Volviendo a la definición recogida,
aparece con claridad la vinculación de las voluntarias
y voluntarios con las organizaciones. Según el
artículo 8 de la Ley del Voluntariado de la Comunidad
Autónoma del País Vasco, "las organizaciones
que cuenten con voluntariado, cualquiera que sea su
forma jurídica, habrán de estar legalmente
constituidas y dotadas de personalidad jurídica
propia, carecer de ánimo de lucro, estar debidamente
registradas en los correspondientes registros de fundaciones
y asociaciones de competencia de la Comunidad Autónoma
del País Vasco y desarrollar programas o proyectos
en el marco de las actividades de interés general
definidas en el artículo 3 de esta ley".
Después se señala que "se
denominarán organizaciones de voluntariado las
que, además de cumplir las anteriores condiciones,
estén integradas mayoritariamente por voluntarios
y desarrollen la mayoría de sus programas o proyectos
de acción fundamentalmente a través de
tales voluntarios o voluntarias".
A los efectos de este Plan cuando hablemos
de organizaciones, nos referiremos a todas aquellas
que cuentan con voluntariado sin establecer, en este
momento, la diferenciación entre las organizaciones
de voluntariado, en el sentido estricto que marca la
Ley y el resto de organizaciones que cuentan con voluntariado.
Este es el mismo criterio que se ha tomado en el Decreto
169/2000, de 1 de septiembre, por el que se aprueba
el Reglamento de funcionamiento del Censo General de
Organizaciones del Voluntariado y se regulan determinados
aspectos relativos al voluntariado.
2.3. El escenario del voluntariado
Las políticas públicas
en general, y este Plan Vasco del Voluntariado en particular,
tienen la pretensión de incidir en un determinado
escenario en el que, además de la institución
pública que aprueba el Plan existen una serie
de agentes y dinámicas que es necesario tomar
en consideración (ver
anexo 1).
Si queremos representar el escenario
del voluntariado, hemos de fijarnos, en primer lugar,
en las personas y comunidades destinatarias de la acción
voluntaria. Ellas constituyen la razón de ser
del voluntariado y por ellas y por sus necesidades habrá
de orientarse siempre la acción voluntaria.
A continuación diremos que cuando
hablamos del voluntariado nos referimos a una serie
de actividades llevadas a cabo por unas personas en
unas determinadas condiciones. Una primera observación
es que muchas personas son voluntarias sin tener conciencia
de ello. Esto es, el hecho de que el término
voluntariado (o voluntario o voluntaria) se acuñe
en unos determinados espacios legislativos, políticos,
científicos, mediáticos o sociales en
general no quiere decir que en la autoconciencia de
las voluntarias y voluntarios realmente existentes ése
sea un término que utilicen para representar
o construir su identidad.
De igual modo, las organizaciones que
cuentan con voluntariado, a la hora de construir su
identidad, presentarse socialmente y articularse en
el espacio público tampoco lo hacen necesariamente
con referencia al concepto de voluntariado. Entre los
posibles aspectos en torno a los cuales una organización
que cuenta con voluntariado puede identificarse y desarrollarse,
además del aspecto del voluntariado podríamos
citar, por poner tres ejemplos, el cometido de la entidad,
alguna característica de sus componentes o su
localización geográfica. Así, una
organización dedicada a la prevención
del alcoholismo, una organización de mujeres
o una organización de un determinado barrio,
por seguir con los tres ejemplos, pueden perfectamente
contar con voluntarios y voluntarias o incluso ser organizaciones
de voluntariado, por decirlo así, sin identificarse
de esa manera.
En todo caso, esas organizaciones, tengan
en ellas más o menos peso las voluntarias y voluntarios
y tengan mayor o menor conciencia de ser organizaciones
con voluntariado, son agentes importantes a tener en
cuenta en el escenario que nos ocupa. También
lo son las diferentes redes (o federaciones, o plataformas,
según los casos) de las que forman parte esas
organizaciones por más que en muchas ocasiones
en dichas redes, las organizaciones que cuentan con
voluntariado se agrupan quizá con otras que no
cuentan con voluntariado, siendo lo que les une, por
ejemplo, un cometido común.
Esta consideración no es ociosa
pues parece normal que una organización se agrupe
o coordine con otras que se dedican al mismo fin (con
independencia de que lo hagan con o sin voluntariado).
Usualmente se trata de organizaciones, y así
debe ser, fuertemente orientadas a sus destinatarias
y destinatarios, a cuyas necesidades y aspiraciones
intentan dar respuesta. De este modo el elemento voluntariado
aparece como un elemento transversal importante quizá,
pero no necesariamente prioritario en la autoidentificación,
desarrollo y articulación de las organizaciones.
Si continuamos revisando este escenario
nos encontramos con las Administraciones públicas
de los diferentes ámbitos (al menos, internacional,
estatal, comunitario, territorial y local). De nuevo
hay que subrayar que las Administraciones públicas
se relacionan con las organizaciones principalmente
en función de los servicios que prestan o las
intervenciones que realizan (resultando, en todo caso,
secundario que lo hagan con o sin voluntariado). Nos
encontramos, entonces, con procesos de interlocución
entre Administraciones públicas por una parte
y redes y organizaciones por otra en las que, de nuevo,
el elemento voluntariado aparece como un elemento transversal
o secundario, lo cual, por otra parte parece lógico.
Ahora bien, esto no siempre es así,
pues las Administraciones públicas también,
en algunos casos y en alguna medida, adoptan el elemento
voluntariado como elemento en torno al cual establecer
la interlocución y la intervención. Por
ello mismo, se hace fundamental distinguir la intervención
pública en relación (directa, si se quiere)
con la cuestión del voluntariado, de la intervención
pública que se hace vinculada a otros tópicos
que puede tener, sin embargo, una repercusión
(indirecta) en el voluntariado.
Ha de quedar claro que el que clasifiquemos
la intervención pública como directa o
indirectamente relacionada con el voluntariado no depende
de que se utilice por parte de la institución
en cuestión la palabra "voluntariado".
Por otra parte, tanto la que llamamos intervención
directa como la indirecta son imprescindibles y se ha
de buscar la coherencia y la sinergia entre ellas.
En el escenario hemos ubicado como instancias
con personalidad propia las denominadas agencias que
en los tres territorios de la Comunidad Autónoma
han surgido en relación con el mundo del voluntariado,
de igual modo que en otros lugares. Creemos que, aunque
haya diferencias entre ellas, pueden ser consideradas
como un tipo de agente con personalidad propia y contribuciones
específicas en nuestro entorno.
Por último hemos de considerar
el entorno social y dentro de él podría
tener especial interés pensar (junto con las
personas destinatarias de la acción de las organizaciones,
a las que ya nos hemos referido) en los sindicatos,
los movimientos sociales, organizaciones del tercer
sector que no cuentan con voluntariado, los medios de
comunicación, las iglesias, las empresas o el
mundo de la educación, por poner algunos ejemplos.
Especial relevancia pueden tener entidades como Cajas
de Ahorros o Fundaciones que han optado por brindar
diferentes tipos de apoyo al voluntariado.
En la elaboración de este Plan
han tomado parte estas diferentes instancias y se ha
tomado como punto de partida, en todo caso, lo que ya
venían realizando. Sea como fuere, en este Plan
se marcarán objetivos y líneas de acción
que afectarán e involucraran de diferentes maneras
a los diversos agentes o instancias que, a la vez, son
destinatarias de la intervención en ese escenario
complejo en el que nos desenvolvemos. Son variadas las
necesidades y las contribuciones de cada uno de los
agentes o instancias mencionadas pero todas ellas deben
ser contempladas en el Plan en lo que éste tiene
de propuesta estratégica.
2.4. Diagnóstico de la situación
del voluntariado en la Comunidad Autónoma del
País Vasco
Entendemos que en un plan de las características
que tiene el Plan Vasco del Voluntariado debe expresarse
un análisis, evaluación o diagnóstico
de la situación del voluntariado en la Comunidad
Autónoma del País Vasco a partir del cual
cobren sentido los objetivos y las líneas de
acción que se seleccionen después. Para
hacer éste diagnóstico que aquí
se presenta se ha tomado en consideración la
información disponible hasta el momento, procesándola
en el Consejo Vasco del Voluntariado.
En la medida en que la ejecución
del propio Plan vaya permitiendo contar con nuevas evidencias
a partir de las cuales hacer análisis y valoraciones,
el diagnóstico que aquí se presenta podrá
enriquecerse o, eventualmente, corregirse, teniendo
siempre el Consejo Vasco del Voluntariado, en los términos
que marca la Ley, un marcado protagonismo en la reflexión
y valoración acerca de la situación del
voluntariado que resulta necesaria como base de las
políticas públicas relacionadas con la
materia.
Utilizaremos para desarrollar este diagnóstico
el conocido esquema en el que aparecen fortalezas, debilidades,
oportunidades y amenazas en la medida en que entendemos
que nos permite aproximarnos dinámicamente al
voluntariado y su entorno social. Como siempre que se
utiliza este esquema hemos de decir que la inclusión
de cada aspecto en uno u otro apartado puede ser relativizada
en tanto en cuanto, por ejemplo, hay debilidades que
pueden transformarse en fortalezas y amenazas que se
convierten en oportunidades.
2.4.1. Fortalezas
Si tuviéramos que seleccionar
y reflejar, en principio esquemáticamente, las
fortalezas que percibimos en el voluntariado de la Comunidad
Autónoma del País Vasco, señalaríamos
las siguientes:
2.4.1.1. La primera fortaleza del voluntariado
es posiblemente la profunda calidad humana de los valores
que encarna y transmite. De hecho, somos conscientes
de que lo que hoy y aquí denominamos voluntariado
no es tanto un fenómeno nuevo cuanto una nueva
versión de valores y prácticas muy antiguas
en nuestra sociedad y en otras sociedades.
2.4.1.2. Puede mencionarse como segunda
fortaleza del voluntariado vasco la existencia de una
fuerte tradición o espíritu asociativo
o cooperativo en el País Vasco manifestado en
el hecho de que nuestro pueblo haya sido pionero, en
muchos casos, en la creación y desarrollo de
diversas formas de agregación social y acción
colectiva.
2.4.1.3. Aunque hay organizaciones que
manifiestan que podría empezar a hablarse de
un cambio de tendencia, parece existir un consenso bastante
extendido entre las personas expertas y estudiosas del
voluntariado en los países de nuestro entorno
acerca de que se trata de un fenómeno en auge
o crecimiento desde el punto de vista cuantitativo,
al menos si nos referimos a las últimas décadas.
Es frecuente la utilización para nuestro caso
de cifras en torno al 10% para referirse al número
de voluntarias y voluntarios, aunque los diversos estudios
utilizan diferentes criterios, por ejemplo, en cuanto
a la dedicación de tiempo, a la hora de considerar,
o no, a una persona como voluntaria.
2.4.1.4. Entendemos que se trata también
de una realidad cuyo reconocimiento o prestigio social
ha venido creciendo de forma sostenida (aunque en ocasiones
ambigua), disminuyendo a la vez las reticencias o críticas
que se han ido vertiendo sobre él. Éste
es un fenómeno que afecta, en general, al tercer
sector y que está relacionado, posiblemente,
con fenómenos como su consolidación y
reconocimiento como sector significativo desde el punto
de vista económico y la revalorización
de la sociedad civil organizada como agente relevante
en el proceso de globalización tras el colapso
del llamado socialismo real.
2.4.1.5. Aunque quizá moderadamente,
resulta creciente la heterogeneidad dentro del voluntariado.
A la histórica presencia de las mujeres, superior
a la que tienen en otros ámbitos sociales, ha
venido a sumarse, por ejemplo, una creciente diversidad
en lo relativo a la edad, con un incremento del voluntariado
de las personas mayores. También se ha ido advirtiendo
la presencia dentro del voluntariado de personas pertenecientes
a colectivos que habiendo sido considerados, más
bien, destinatarios de la acción voluntaria,
van a ser, cada vez más, protagonistas de ella
(por poner dos ejemplos, hablaremos de las personas
con discapacidad o las personas inmigrantes). Se va
percibiendo y asumiendo en mayor medida que el voluntariado
puede ser una labor en la que todas las personas tengan
cabida.
2.4.1.6. También parece muy necesario
recoger otro aspecto importante en la configuración
del voluntariado actual: la multipertenencia de las
personas voluntarias a más de una organización.
Este aspecto, que viene ya recogido en estudios y publicaciones
que hablan del tema y está siendo experimentado
por las personas que acogen a las voluntarias y voluntarios
que se incorporan a las organizaciones, es clave para
entender la nueva identidad del voluntariado y para
estructurar las respuestas, planes y programas que tienen
como eje central a las personas voluntarias.
2.4.1.7. También consideramos
una fortaleza del voluntariado la heterogeneidad en
lo relativo a las organizaciones. La diversidad de tamaños,
ámbitos de actuación (siendo mayoritario
el voluntariado social) o perspectivas ideológicas
de las organizaciones que cuentan con voluntariado es,
sin duda, una sus riquezas. De igual manera, podemos
encontrar desde organizaciones de fuerte incardinación
local (tanto rural como urbana) hasta organizaciones
de carácter internacional.
2.4.1.8. Consideramos una fortaleza del
voluntariado el hecho de que su escenario se haya ido
estructurando y fortaleciendo. Prueba de ello es, por
poner algunos ejemplos, la legislación al respecto
(con la consiguiente creación del Consejo Vasco
del Voluntariado), el surgimiento de experiencias de
red en torno al concepto de voluntariado, la elaboración
de códigos éticos, los apoyos aportados
al voluntariado por las Administraciones públicas
o la aparición de agencias especializadas en
los tres territorios de la Comunidad Autónoma
del País Vasco.
2.4.1.9. Entendemos como fortaleza la
presencia de propuestas creativas, experiencias innovadoras
y, en definitiva, buenas prácticas que con frecuencia
aparecen en un tejido vivo y cambiante como es el del
voluntariado.
2.4.1.10. Los estudios parecen arrojar
también, como fortaleza del voluntariado, la
de la alta cualificación (frecuentemente en materias
relacionadas con el propio trabajo voluntario) alcanzada
por las voluntarias y voluntarios.
2.4.2. Debilidades
Entre los puntos débiles que percibimos
en el voluntariado de la Comunidad Autónoma del
País Vasco subrayamos los siguientes:
2.4.2.1. Si bien afirmábamos,
como fortaleza, que va en aumento el número de
voluntarias y voluntarios, y aunque el cuantitativo
no sea el aspecto más importante, no podemos
desconocer el hecho de que, según los diversos
estudios, el tamaño de nuestro voluntariado (y
del tercer sector en general) es, todavía, sensiblemente
inferior al de sociedades de nuestro entorno en las
que la tradición voluntaria y asociativa en general
tiene mayor solera que en la nuestra.
2.4.2.2. En el sector se hace referencia
frecuentemente a una relativamente extendida fragilidad
o discontinuidad del compromiso de trabajo de un número
significativo de voluntarios y voluntarias (con consecuencias
como la pérdida de memoria histórica en
las organizaciones y el sector o la dificultad para
el relevo en las responsabilidades). En ocasiones a
esto se asocia una concepción o vivencia utilitarista
o instrumental del voluntariado frecuentemente sometida
a la influencia de modas superficiales o a la lógica
de la inserción laboral. Este fenómeno
puede estar relacionado con aspectos culturales (valores
sociales), con la propia normalización o institucionalización
del voluntariado o, por poner otro ejemplo, con algunas
características que presenta en la actualidad
el mercado laboral. También, sin embargo, puede
estar relacionado con la existencia de un cada vez mayor
número de organizaciones que ofrecen una cada
vez mayor diversidad de oportunidades de colaboración
voluntaria en nuestro entorno.
2.4.2.3. Apuntaremos también como
debilidad del voluntariado vasco su limitado grado de
autoidentificación como voluntariado. La escasa
incorporación al censo, aparte de obedecer a
otras causas, podría ser tomada como indicador
de esto (no más de 100 organizaciones entre las
miles de candidatas). Si bien, como decíamos,
se han dado experiencias de articulación de organizaciones
en tanto que organizaciones que tienen voluntariado,
ha de admitirse que esta dinámica es débil
en comparación con otras dinámicas de
articulación de las organizaciones. Esto puede
estar unido a una frágil conciencia por parte
de muchas voluntarias y voluntarios acerca de sus derechos
y de sus deberes.
2.4.2.4. Con independencia del análisis
más profundo que pueda requerir esta cuestión,
cabe incluir entre las debilidades del sector la escasa
recepción y aplicación de la Ley del Voluntariado
que se ha dado, tanto en las organizaciones que cuentan
con voluntariado como en las Administraciones públicas.
2.4.2.5. Hay que recoger también
como debilidad el escaso conocimiento empírico
y crítico (cuantitativo y cualitativo) acerca
de la realidad del voluntariado en la Comunidad Autónoma
del País Vasco. También hay que reconocer
que diversas aproximaciones que se han producido o que
se están produciendo al conocimiento de la realidad
social vasca (o incluso de aspectos específicos
de ella no lejanos a nuestro campo de interés
en este momento) no han sido suficientemente aprovechadas
desde la perspectiva de conocimiento de la realidad
del voluntariado.
2.4.2.6. Estimamos también que,
pese a interesantes experiencias en ese sentido, sigue
siendo en buena medida una asignatura pendiente en las
organizaciones (y en el escenario del voluntariado en
general) la adecuada y sistemática gestión
de los recursos humanos voluntarios, entendida como
el uso de las herramientas que permitan planificar y
evaluar la contribución del voluntariado así
como acompañar adecuadamente a las voluntarias
y voluntarios en lo relativo a aspectos como los siguientes:
aproximación, selección, integración,
reconocimiento, formación, participación,
cuidado de su salud laboral, desarrollo y salida. Por
otra parte, en ocasiones se evidencian malas prácticas
en una gestión de los recursos humanos que, activada
por la escasez, hace una utilización puramente
instrumental de las voluntarias y voluntarios.
2.4.2.7. Los mecanismos de intercambio
de información y de construcción de propuestas
que propone la Ley (y en los que están involucrados
las diferentes instancias o agentes que reflejábamos
en el escenario del voluntariado) están todavía
débilmente estructurados y son escasamente conocidos
por los propios agentes o instancias en cuestión.
El propio Consejo Vasco del Voluntariado como elemento
central de ese entramado es poco conocido y reconocido.
2.4.2.8. En ese escenario es pequeño,
todavía, el grado de autorrepresentación
de las propias voluntarias y voluntarios, en cuyo nombre
hablan, con frecuencia personas no voluntarias de sus
organizaciones.
2.4.2.9. Si bien mencionábamos
como fortaleza la importante presencia cuantitativa
de las mujeres en las organizaciones que cuentan con
voluntariado, contamos con estudios que señalan
que también en el mundo del voluntariado se reproduce
la brecha de género, evidenciada, por ejemplo,
en la atribución discriminatoria de roles y responsabilidades
a hombres y mujeres en las organizaciones. Lo mismo
cabría decir de otros fenómenos de discriminación
que, estando presentes en la sociedad, no desaparecen
en el ámbito del voluntariado.
2.4.2.10. Pueden apuntarse también
entre las debilidades del voluntariado algunas dinámicas
presentes en organizaciones adaptadas a la existencia
de fenómenos como la prestación social
sustitutoria (ya desaparecida) o los créditos
universitarios de libre elección otorgados a
quienes participen en actividades de voluntariado.
2.4.2.11. Podríamos identificar
por último como debilidades del voluntariado
varias que lo son, en general, del sector no lucrativo.
Entre ellas suelen mencionarse con frecuencia algunas
que aquejan a un número significativo de organizaciones:
la atomización organizativa (por tamaño
pequeño, por falta de conexión o incluso
por una competencia mal entendida), la dependencia económica
(que se manifiesta en ocasiones en un clientelismo para
con algunas Administraciones públicas), la escasez
de infraestructuras a su disposición, las deficiencias
en la gestión y la evaluación, la insuficiente
conexión digital o la escasa internacionalización.
2.4.3. Oportunidades
En cuanto a las oportunidades ante las
que se encuentra el voluntariado en la Comunidad Autónoma
del País Vasco resaltamos las siguientes.
2.4.3.1. Parece existir un consenso entre
los estudiosos cuando afirman que el proceso de modernización
y el aumento de la complejidad social hacen necesaria,
a su vez, una multiplicidad de dispositivos de respuesta
a las necesidades sociales. En ese contexto, junto a
la comunidad, el estado y el mercado, parece fuera de
duda el papel del tercer sector y dentro del mismo,
con personalidad y protagonismo propios, el mundo del
voluntariado. Más aún en un entorno, como
el europeo, en el que el discurso político identifica
el capital social (ligado a conceptos como los de sociedad
activa y participación ciudadana) como fuente
sostenible de ventaja competitiva.
2.4.3.2. Ese proceso de modernización,
con fenómenos como el alargamiento de la esperanza
de vida, algunos cambios importantes en el uso del tiempo
y el espacio y la cada vez mayor individualización
y diversificación de las trayectorias vitales,
ofrece nuevos momentos, espacios, retos y modalidades
para la acción voluntaria y posibilita la incorporación
de nuevos colectivos al voluntariado.
2.4.3.3. En el contexto de un reparto
diferente de papeles entre los poderes públicos,
el sector lucrativo, la comunidad y el tercer sector
el relativo prestigio o crédito que el mundo
de las organizaciones no gubernamentales en general
(y el voluntariado en particular) tiene a los ojos de
determinados sectores sociales se configura, también,
como una interesante oportunidad, en la medida en que
existen importantes expectativas dirigidas hacia el
sector.
2.4.3.4. Va tomando consistencia en el
mundo empresarial lucrativo un discurso y unas prácticas
en las que se otorga más importancia a determinadas
consideraciones éticas y a la denominada responsabilidad
social de las empresas, lo que conduce, en ocasiones,
a que busquen formas de partenariado o colaboración
con organizaciones que cuentan con voluntariado.
2.4.3.5. El proceso de globalización,
con su importante componente de desarrollo de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación,
facilita al voluntariado su articulación y fortalecimiento
a escala internacional con el consiguiente enriquecimiento
y desarrollo que dicha internacionalización puede
llevar aparejados. Las nuevas tecnologías de
la información y la comunicación, en todo
caso, brindan nuevos espacios y modalidades de relación
y participación.
2.4.3.6. Nos encontramos en una sociedad
que ha sido definida como sociedad del conocimiento
en la que, al parecer, adquieren mayor valor los activos
intangibles de las organizaciones en detrimento de los
activos tangibles. Los conocimientos construidos, los
sentimientos compartidos, los valores comunes parecen
convertirse en patrimonios valiosos para aquellas organizaciones
y redes que sepan gestionarlos en procesos de relación,
sistematización y aprendizaje.
2.4.4. Amenazas
2.4.4.1. Una potencia débil como
la del voluntariado se siente, lógicamente, amenazada
en una sociedad que ha sido definida como sociedad del
riesgo debido a que junto al incremento de las oportunidades
se produce un aumento de las amenazas. Amenazas que,
por ejemplo, pueden provenir de poderes públicos
que pueden tener más deseos y posibilidades de
erosionar los espacios de democracia, por poderes económicos
que funcionan a menudo a escala transnacional con escaso
control social, o por poderes mediáticos de intenso
impacto en las culturas de nuestras sociedades.
2.4.4.2. En un contexto de cambio social
definido como acelerado, de drásticas transformaciones
en el mercado de trabajo, de creciente dualización
y desigualdad social, de secularización y cambio
de valores, de multiplicación de los nichos en
los que las personas construyen sus biografías,
las organizaciones y las redes del voluntariado pueden,
con facilidad, desorientarse y desconectarse del entorno
social en la necesaria dinámica de comprensión
del mismo y de intercambio con él.
2.4.4.3. En la medida en que, en parte,
los nuevos espacios y roles del voluntariado han venido
inducidos por un mercado laboral excluyente (por ejemplo
de sectores juveniles, de mujeres o de personas adultas
antes de la edad de jubilación), un sistema de
bienestar en período de crisis o reestructuración
(y, frecuentemente, contracción o privatización),
un repliegue de algunos movimientos sociales o la vigencia
y promoción de determinados valores postmaterialistas,
el voluntariado está, en cierto modo, a expensas
de los cambios en esos entornos y procesos.
2.4.4.4. En una sociedad de mensajes
y marcas el voluntariado puede encontrar dificultades
para gestionar su imagen, para expresarse tal como es
y quiere ser, sin ser colonizado por discursos y valores
que provienen de otros espacios y de otras instancias
en el intento de hacerle representar, quizá,
un papel subsidiario y funcional desde los intereses
de esos agentes o esas instancias. El ruido y la ambigüedad
en torno a conceptos como la participación o
la solidaridad, son un ejemplo, particularmente cuando
se intenta presentar al voluntariado como el ámbito
privilegiado para esa participación y esa solidaridad
cuando no es sino uno más, complementario de
otros.
2.4.4.5. Consideramos como una amenaza
para el voluntariado cualquier formación o utilización
espuria del mismo como mal sucedáneo en espacios
que debieran ser ocupados por otros agentes o instancias
sociales, por ejemplo, en ámbitos que socialmente
se han consolidado como propios del empleo remunerado.
2.4.4.6. De igual manera, desde las organizaciones
que cuentan con voluntariado, se perciben como amenaza
algunas disposiciones y prácticas de las Administraciones
públicas que incorporan excesivas exigencias
o complicaciones burocráticas que desincentivan,
en particular en las organizaciones con menor capacidad
de gestión, el acercamiento a la Administración.
También se vive como amenaza la inestabilidad
de los mecanismos de financiación pública
de la acción voluntaria.
2.4.4.7. En muchas ocasiones las voluntarias
y voluntarios perciben como amenaza los costes, por
ejemplo, económicos o profesionales que han de
asumir prácticamente en solitario a la hora de
realizar determinadas actividades de voluntariado.
2.5. Valores
En la exposición de motivos de
la Ley del Voluntariado se afirma que ella representa
el compromiso de la Administración vasca de promover
el voluntariado, profundizando en el derecho de los
ciudadanos y ciudadanas a participar en la construcción
de la sociedad. Posteriormente, en el artículo
4 de la Ley se señala que "las acciones
de voluntariado en sus distintos ámbitos se regirán
por los principios de solidaridad, participación,
gratuidad, autonomía frente a los poderes públicos,
no discriminación, pluralismo, integración,
prevención y sensibilización social y,
en general, por todos aquellos que inspiran la convivencia
en una sociedad democrática, moderna, participativa,
justa e igualitaria". Por último, en el
artículo 11 de la Ley vuelve a insistir en que
no se suplante a las Administraciones en sus obligaciones.
En estas consideraciones, la Ley del
Voluntariado ofrece, por lo tanto, un marco de principios,
valores, opciones o criterios que, como no podía
ser de otra manera, asume el Plan Vasco del Voluntariado
apostando (sin que el orden en el que aparezcan los
siguientes elementos represente prelación o prioridad)
por un voluntariado:
· Expresión de la solidaridad
gratuita y el altruismo societario practicados en libertad.
· Gratificante, satisfactorio y saludable para
las voluntarias y voluntarios.
· Cauce de participación ciudadana en
el espacio público.
· Sensible y próximo, capaz de adelantarse
en la respuesta a necesidades sociales.
· Inclusivo y acogedor de personas diversas en
muchos aspectos.
· Que no está en un juego de suma cero
sino en una relación sinérgica con esferas
como la del empleo remunerado, el desarrollo económico,
las redes sociales informales o el compromiso de las
Administraciones públicas en la respuesta a las
necesidades sociales.
· Creativo e innovador.
· Que es manifestación y escuela de compromiso
cívico.
· Que es autónomo en sus estructuras y
propuestas cooperativas y críticas respecto de
los poderes públicos, el sector lucrativo u otras
instancias o agentes sociales.
· Constructor y transformador del tejido social
(creando capital social, capital relacional, valores
compartidos).
· Que expresa y practica su preferencia por las
personas y entornos más vulnerables en los que
se fragua o se produce la exclusión social.
· Articulado, estructurado, activo y participativo
en organizaciones y redes creativas, sostenibles y con
capacidad de interlocución.
· Crítico y formado.
Estos que mencionamos serán los
principios de referencia para comprender a qué
se refiere el Plan cuando habla de buenas prácticas
(y prácticas innovadoras) o cuándo sugiere
la introducción del voluntariado como elemento
transversal o como objeto directo de políticas
y actuaciones del conjunto de agentes presentes en el
escenario del voluntariado.
Para completar
este aparado diremos que un Plan como el del voluntariado,
que aspira a que un amplio conjunto de proyectos e iniciativas
asuman la promoción del voluntariado como un
elemento transversal, debe, a su vez, incorporar elementos
transversales y, singularmente, la perspectiva de género
como herramienta para la eliminación de las desigualdades
y promoción de la igualdad entre los sexos. Ello
supone que en la elaboración, ejecución
y evaluación del Plan se evidencie un compromiso
activo por identificar y corregir todos aquellos mecanismos
políticos, organizacionales, culturales o de
cualquier índole que sostienen y acrecientan
las injustas desigualdades entre hombres y mujeres así
como otras injusticias y desigualdades.
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