 |


Pasamos
mucho, muchísimo tiempo reunidos. La "reunionitis"
es una epidemia que afecta por igual a asociaciones, ongs, instituciones
y empresas. Una parte fundamental de nuestra actividad pasa por
las reuniones. Y sin embargo... todo el mundo se queja de ellas:
a menudo son largas, aburridas, siempre hablan los mismos, no nos
escuchamos, perdemos mucho tiempo en cuestiones banales, no son
efectivas, no se alcanzan conclusiones útiles...
Por
todas esas razones, tan frecuentes, nuestras reuniones en vez de
ser un reclamo, un espacio motivador capaz de reforzar el interés
de quienes participan en ellas, se convierten en una amenaza, un
castigo que provoca el rechazo de las personas "normales",
que las hace huir de nuestras reuniones y organizaciones, que inhibe
su participación.
Este
texto quiere contribuir con pistas concretas que nos sirvan para
mejorar nuestras reuniones, para hacerlas más eficaces y
más satisfactorias. Y quiere hacerlo de una forma clara y
sencilla, yendo directamente al grano de las cuestiones que nos
importan, de forma que cualquiera pueda aprovechar y aplicar con
facilidad estas ideas.

|
 |